Cuando nos sentimos como en casa…, Lima

Son las 12:30 y acabamos de llegar de Cusco en autobús. Esta vez la ruta ha sido mas larga, un total de 23 horas con Cruz del Sur. El pasaje, en oferta junto al baño, nos ha costado 127 soles a cada uno. Ha sido un viaje tranquilo y el autobús estaba genial, teníamos hasta pantallas individuales para ver películas, internet y escuchar música. Vamos, como si fuese un avión transoceánico.

Casi todo el mundo que nos hemos encontrado coincidía en que Lima no merecía la pena visitarlo, pero nosotros le vamos a dar una oportunidad y hemos parado en nuestra ruta hacia el norte. Aqui no nos alojamos en ningún hostal o albergue sino que Guido, un buen amigo que vive en Barcelona pero natural de Lima, nos ofrece alojamiento en casa de sus padres incluso aunque él no esta.

A las 14:00 llegamos a casa de Guido y nos recibe su padre, de nombre Guido también, y comenzamos a charlar sobre nuestro viaje, España, Peru y de todo un poco. Nada mas llegar, nos ofrece una copita de vino antes de comer. Buah!!!, nosotros que no queremos molestar y nos ofrecen comer con ellos. Al poquito llega Maria Rosa, la madre de Guido, y súper simpática, agradable nos muestra la casa y nos dice que nos sintamos como si estuviésemos en nuestra propia casa.

Tras dejar las mochilas en la habitación, nos sentamos en la mesa a comer unas deliciosas papas a la huancaina y lomo saltado. No es que este bueno, sino que esta delicioso todo y obviamente, comenzamos a mandar fotos a Guido para que le diera envidia… Que malos!!!

A la tarde nos dirigimos a pasear por el Malecón situado en el barrio Miraflores. Es un agardable paseo que los limeños utilizan a diario para hacer deporte, pasear sus mascotas, montar en bici o simplemente sentarse a escuchar como rompen las olas, mientras el sol cae. En este paseo, situado en un acantilado de unos 50 metros de altura, los locales también practican parapente.

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Cansados por el largo viaje, vamos de vuelta a casa e increíblemente Maria Rosa, nos tiene jamón y aceitunas preparados para cenar. De verdad, solo necesitabamos una cama o sofá para dormir, pero ellos se están portando de 10. Tras la cena y una extensa charla, Guido nos invita a que probemos un poco de Pisco, bebida derivada de la uva tradicional de Peru.

A la mañana siguiente, Maria Rosa nos deja en un centro artesanal para que lo visitemos y tomar el autobús que nos dejara cerca de Plaza de Armas. Aquí, al igual que casi todas las plazas que vamos visitando, se nota el estilo colonial de una plaza central rodeada de edificios con porches.

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En la misma Plaza de Armas se encuentra la Catedral de Lima y a su costado el Palacio de Gobierno que a las 12:00 hace el cambio de guardia a lo Buckingham Palace pero con música mas molona.

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Después de ver este conciertazo, nos vamos hacia el Monasterio de San Francisco, el cual cuesta 7 soles entrar, pero incluye un guía. Lo mas destacado de este lugar es su impresionante biblioteca de madera y las catacumbas que alberga en su sótano, donde ha día de hoy se muestran restos humanos.

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Las calles adyacentes a la plaza están repletas de restaurantes para turistas que multiplican sus precios solo por ser para turistas. Nosotros con nuestro presupuesto hemos obviado este lugar y hemos caminado hasta llegar a los restaurantes donde comen los limeños. Hemos pagado por un menu 7,50 soles cada uno.

Otros puntos de interés que hemos visitado en el centro son la Plaza de San Martín y la Plaza Francia.

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Tomamos de vuelta el autobus para que nos deje cerca de Huaca Pucllana, unas ruinas del 500 d. C. bastante restauradas. Desde aquí bajamos por la Av. Arequipa hasta llegar al Parque Central y Parque Kennedy donde hay una exposición callejera de fotografia y puestos de artesanías. Siguiendo por la Av. José Larco llegamos al Malecón y al enorme Centro Comercial LarcoMar que esta situado en el mismo acantilado.

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De vuelta en casa de Guido, Maria Rosa nos vuelve a tener preparada la cena y ya no sabemos donde meternos… creemos que estamos causando molestia aunque ellos no paran de decirnos que no.

Nuestro ultimo día en la capital peruana va a ser tranquilo. Maria Rosa y Guido nos han acercado hasta el barrio Barranco, donde luego comeremos con ellos. Este barrio es bastante bohemio y su encanto es particular. Hay muchos artesanos por las calles y su principal atractivo es callejear. También se puede visitar el museo del conocido fotógrafo Mario Testino (MATE), donde suele estar su colección permanente y otras temporales. La entrada cuesta 10 soles.

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Nos volvemos a encontrar con Guido y Maria Rosa para comer juntos en un buffet de comida solamente peruana llamado Rústica. La comida esta exquisita, desde el ceviche, pasando por Pisco Sour, hasta los postres… A la hora de pagar, Guido (padre) no nos deja pagar y nos dice que a la próxima, así que le decimos que la próxima debe ser en nuestra tierra, Extremadura.

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Tras esta inmersión en la gastronomía peruana y convencernos de que nos quedemos un día mas, nos llevan a recorrer algunos barrios de la ciudad en coche y nos dejan en el Museo de la Nación. El museo es súper interesante, pero por la hora solo alcanzamos a ver una de las plantas. Conseguimos visitar la 6ta planta donde hay una exposiciones audiovisual sobre la historia del país. Recomendamos encarecidamente que si vais a Lima, no os perdáis esta exposición.

Camino de vuelta, nos bajamos en la Av Javier Prado con Av Arequipa y volvemos andando hasta el Malecón. En nuestra gran caminata, paramos por un supermercado para comprar unos detalles a nuestros inmejorables anfitriones. Para Maria Rosa le compramos algo que no falta en nuestra casa por navidad, bombones Ferrero Rocher y para Guido, una botella de vinito Rioja.

A la llegada a su casa, buscamos pasajes para irnos a Huaraz y, lamentablemente no conseguimos para el día siguiente a la noche para poder aprovechar el día en Lima y volver al Museo de la Nación. Así que nos tenemos que marchar al día siguiente a primera hora.

Ha sido un pequeño descanso dentro de esta vuelta al mundo, nos hemos sentido realmente como en casa y tanto Maria Rosa como Guido se han portado con nosotros fenomenal. Todo lo que digamos sobre ellos será poco. Esperamos verlos de nuevo, pero esta vez en nuestro terreno, Extremadura.

¡¡¡SIMPLEMENTE GRACIAS!!!

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