Valdivia, una parada inesperada

La ciudad de Valdivia no entraba en nuestros planes cuando nos pusimos a montar nuestra ruta por Chile. Pero como siempre nos sucede a los viajeros.. una ruta montada, no es ruta ni es nada…jejeje, siempre acabamos cambiándola miles de veces.

Gracias a Andres, el chico chileno que conocimos en Pipa, Brasil y natural de aquí, que nos hablo bien de Valdivia y sus alrededores, mas todo el mundo que nos encontramos por el camino, decidimos cambiar los planes e irnos de cabeza a Valdivia.

La idea era pasar solo una noche e irnos hacia Niebla a casa de un amigo de Andres, para poder disfrutar de la naturaleza. Así hicimos, pero tuvimos que abandonar nuestros planes.. ya veréis porque.

Llegamos a Valdivia y nos fuimos a hospedar al Hostal Aires Buenos por 10000 pesos chilenos por persona y noche con desayuno. Lugar acogedor y muy agradable, cuenta con una cocina en el patio, instrumentos, tv y un pato como mascota… ¡que no te pille los pies!, jajaja. El hostal funciona de manera ecológica lo cual es un plus a la hora de decirte por el y está bastante inmerso en la permacultura. Es recomendable reservar en Valdivia ya que solo hay un par de hostales como tal y el resto de “hostales” son mas bien hoteles.

Nuestro primer día aquí fue gris pero sin lluvia y no nos impidió para nada disfrutar de la ciudad. Empezamos por el famoso Mercado Fluvial donde a parte de comprar pescados super frescos, se puede disfrutar de los perezosos lobos marinos que esperan ansiosos a que los pescadores les alimenten.

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Un lindo paseo es el de la Avenida Costanera Arturo Prat que concentra la principal actividad local y el Paseo Cultural que muestra edificios históricos de la ciudad.

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Después de 5 meses, nos fuimos al cine…El Cine Club de Valdivia proyecta películas de manera gratuita varios dias a la semana en la sala que regentan en la Universidad de Valdivia. Una buena opción para una tarde de perros. Además el Jardín Botánico está ahí mismo para dar un paseo antes de entrar al cine.

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Al día siguiente decididos, quedamos con German, el amigo de Andrés, que nos llevara a su casa  en Niebla y nos explica como acabó viviendo allí. German es mosaiquista, es decir, se dedica a hacer mosaicos y pronto estará por Europa ampliando conocimientos y colaborando en España e Italia.

Lo primero que nos contó es que su casa era bastante rudimentaria, dato que Andres obvió, jajaja. Aun así, él nos aviso y nos fuimos a conocerla. Cuando llegamos y entramos en la casa, no tuvimos la impresión de que fuese rudimentaria, sino una casa en mitad del campo. Nos empieza a comentar que no tiene frigorífico o agua caliente, que le cortan el suministro de agua potable de 3:00 a 8:00 por sequía y que si queremos cocinar debíamos utilizar o la cocina de leña o la barbacoa.

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Nos despojamos de nuestras mochilas y tras un té con él intercambiando historias, Germán se marcha porque tenia que hacer un mosaico en casa de unos amigos en otra ciudad y nos dice que nos podríamos quedar toda la semana en su casa.

Traíamos algo de comida y decidimos ponernos manos a la obra en la cocina de leña. ¡¡¡que experiencia!!!, nunca habíamos cocinado en una de estas cocinas y nos costó, lo nuestro y la mitad de la madera que recolectamos, darnos cuenta que hay que quitarle las tapas para que el fuego dé directamente en la sartén… ¡que vitrocerámica mas antigua!, pensamos en un instante… ¡que brutos de verdad!

Tras varias horas cocinando, nos fuimos a pasear por el pueblo. En sí no tiene mas que la playa, el fuerte y la feria costumbrista que solo esta abierta los fines de semana, pero es un enclave idílico para hacer rutas en bicicleta por la zona. Nos apetecía muchísimo y ademas German tenia varias de muy buena calidad en la casa, por lo que nos volvimos a su casa a descansar para tomar fuerzas para el día siguiente.

Lamentablemente no conseguimos tomar fuerzas porque nos hizo una noche de perros. Fuertes lluvias, truenos y rachas de vientos importantes que hicieron que hasta la gata de Germán se asustase y quisiera dormir con nosotros. A esto le sumamos la alergia de Estefania a los gatos y que había otro gato merodeando por el tejado… os podéis imaginar la noche, ¿no?

Eran las 4:00 de la mañana cuando ya estábamos en pie tomando té para entrar en calor y que pasara el tiempo hasta el amanecer. Nos informamos que el tiempo iba a seguir así durante los próximos días y por ello decidimos irnos de vuelta a Valdivia. Volvimos al hostal y pasamos otros dos días paseando y poniéndonos al dia con nuestros quehaceres de viajeros…jejeje.

Al final, nuestro ultimo día en Valdivia, salió gris pero sin lluvia y por ello decidimos darle otra oportunidad a Niebla. Nos fuimos y ahora sí… pudimos visitar el fuerte y disfrutar de la feria costumbrista.. ¡como nos pusimos de cerveza artesanal y empanadas de marisco!, que rico todo, merece la pena solo ir a probar estos manjares.

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Germán y Andrés, Muchisimas gracias por todo!!!, os esperamos por Extremadura y volveremos a disfrutar de la naturaleza de Niebla y alrededores como se merece.

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